El semestre casi infinito

infinity

El tiempo es relativo.

Lo que para algunos se siente como una milésima de segundo para otros se siente como algo perenne. Para algunas personas, el semestre que acaba de terminar se sintió como un año, para otras pareció una eternidad.

Un semestre casi infinito.

Es increíble la capacidad que tenemos los seres humanos de ir cada vez más allá con la famosa frase “Yo no creo”.

“Yo no creo que eso vaya a salir en el parcial” casi siempre termina con “eso” saliendo en el parcial.

“Yo no creo que esté cerrado ahorita” y entonces llegas al sitio y está hasta clausurado por el SENIAT.

“Por una más que me coma, no creo que me vaya a pasar nada” y cuando vienes a ver casi que te toca dormir sentado en la poceta.

Hace tiempo una profesora nos contó que en su época, hace muchos años atrás, era común que las clases se vieran interrumpidas durante lapsos de tiempo indefinido, que siempre había paros y manifestaciones y que a veces un semestre podía durar hasta un año. Obviamente lo primero que me pasó por la cabeza fue la risita al estilo Nelson de Los Simpson, porque me parecía algo completamente absurdo.

“¡Qué bolas! Yo no hubiese aguantado esa pela, yo me hubiese ido pa’ el coño, de pana. El máximo tiempo que ha durado un semestre en lo que llevo de carrera ha sido casi 6 meses, y de pana yo no creo que lleguemos a esos extremos”.

haha

Ahora heme aquí, siendo otra de las víctimas de esa infame risa.

Pero olvidemos esa risa, mejor enfoquémonos en la cronología de lo que ocurrió.

Finales de Marzo de 2013: comienza mi 8vo semestre, en ese tiempo venía saliendo de una mega arrechera con Estructuras I que me quedó con 09, pero eso no impidió que pudiera ver todas las materias del 8vo semestre. Al principio, en el ambiente se respiraba el mayor de los optimismos y a pesar de las dificultades del semestre con su disparatada cantidad de proyectos, todo iba marchando viento en popa.

Mayo de 2013: los profesores (a nivel nacional, nada más y nada menos) se cansaron de que el gobierno les viera la cara de imbéciles. Comenzaron sus protestas por una mejora salarial y algunos de ellos (hay que decirlo) lamentablemente vieron la oportunidad perfecta para tomar las vacaciones que no habían tenido en años y empezaron a organizar el movimiento que paralizaría indefinidamente las clases.

“Yo no creo que vaya ese paro indefinido”.

slapAgarra tu paro indefinido ahí, pa’ que seas serio

Por primera vez en todo mi tiempo en la universidad, los profesores hicieron un llamado a paro indefinido. Y repentinamente todo se comenzó a ir al carajo.

Durante los siguientes 3 meses, todos en la universidad nos vimos forzados a quedarnos congelados de manera involuntaria. El estancamiento se convirtió en rutina y las fechas que llevaban hacia el gran día con la toga y el birrete, comenzaron a sufrir una desagradable metamorfosis.

Hasta que a finales de agosto se comenzó a ver la luz del túnel… bueno, algo parecido.

En aquel entonces decidieron cancelar el semestre en curso para darle paso a los cursos de verano y el semestre pasó a llamarse fallido (así como el día que nacieron los que tomaron esa decisión). La mitad de un semestre en el que ya se habían evaluado varios contenidos se fue por las cloacas, y todo el esfuerzo hasta ese punto resultó ser en vano.

Poco a poco se fue retomando la normalidad y comenzamos el CEAN 2013, que me permitió quitarme la espinita de Estructuras I para poder comenzar el 8vo semestre completamente nivelado.

Octubre de 2013: se hizo borrón y cuenta nueva. Comenzó el semestre que pasó a llamarse “Semestre Único 2013” y entonces todo se fue (2n+1) elevado al cuadrado a la fucking shit.

La sarcástica Ley de Murphy se hizo sentir con toda su intensidad este semestre, y le dio un toque bastante picantoso al día a día. O sea, estamos hablando de que, por ejemplo, el día que fui a entregar mi proyecto de Fundaciones un malparío pájaro decidió que sus ganas de cagar tenían que ser descargadas sobre la portada de mi proyecto y todo esto 10 minutos antes de la entrega.

O que por ejemplo, después de 3 días madrugando para terminar el proyecto de Acueductos, la medianoche antes de la entrega, nos hayamos dado cuenta que las tablas de Excel estaban mal programadas y que el 50% del proyecto estaba malo.

O sino está la vez que teníamos que entregar uno de los avances finales del proyecto de vías, y Mr. Civilizado aquí presente, no había escuchado que para hacer el alineamiento horizontal el radio de la curva y el alineamiento tenían que estar perpendiculares. Yo me creía la sensación del bloque uniendo directamente desde los puntos de la recta hasta el origen de las curvas para trazar los radios de curvatura, y bueno, la perpendicularidad me la pasé por el “cuatro letras”. Obviamente esa brutalidad nos obligó a empezar de cero el proyecto. Pero de lo que pasó en esta materia haré un post aparte, porque fue increíble la cantidad de vainas insólitas que me pasaron.

Así fue transcurriendo el semestre casi infinito, con una sucesión de locuras, cada una más bizarra que la otra.

Y entonces llegamos al año 2014. Para ser más exactos, febrero de 2014.

Dos semanas antes de que terminara el semestre hubo un estallido político, económico y social que nos atropelló a todos por igual. No me gusta hablar de política en este blog, porque esa no es su finalidad, pero tengo que confesar que estoy viviendo en carne propia un ambiente de incertidumbre como nunca lo había vivido en este país. La situación económica se volvió demasiado insoportable, con una inflación y una escasez galopante. Échenle bolas que hasta tengo un mes sin afeitarme porque no consigo afeitadoras de buena calidad y ya casi no se consiguen desodorantes en spray, y entonces da un dolor de bolas tremendo ver en las estanterías, en grandes cantidades, la mierda esa de MUM bolita que no sirve para un coño. Sé que esto que les cuento es una nimiedad en comparación a la situación más delicada que están viviendo muchas familias (incluida la mía, por supuesto) tratando de hacer magia con un salario que se disuelve como gotas en la lluvia, pero es para que se hagan una idea de los niveles tan absurdos a los que estamos llegando.

Lógicamente, como cualquier otro ser humano del planeta, lo que queremos es la oportunidad de progresar y surgir por cuenta propia, y desafortunadamente este gobierno no termina de proporcionarnos esa oportunidad. Fue entonces cuando comenzaron las protestas, pero el resultado final de esas protestas ha sido devastador: repentinamente la vida de muchas de esas personas que decidieron decir “ya basta” se extinguió por completo. Fueron aniquiladas por ciudadanos que no les interesa velar por el bien de los demás sino por el suyo. Muchas de esas personas que ya no podrán cumplir sus sueños ni sus más profundos anhelos eran personas con toda una vida por delante, algunas de ellas estudiantes como yo y otras eran la madre o el padre de alguien. Pero, lamentablemente, se encontraron con una situación demasiado apabullante, que todavía sigue en proceso.

Y en medio de toda esa incertidumbre y el caos transcurrieron aproximadamente 2 meses.

Estuve esos 2 meses completamente inactivado con respecto a la universidad. Aproveché ese tiempo para medio adelantar algunas cosas de algunos proyectos pero realmente no me provocaba ni abrir un cuaderno.

Llegó un punto en que las cosas fueron “normalizándose” y se comenzaron a hacer asambleas en la facultad para saber en qué términos iba a quedar el semestre. Se hicieron varias propuestas y al final lo más sensato fue cuadrar con los profesores para regresar a terminar las 2 o 3 semanas que faltaban.

Cuando regresara a la universidad, tenía pendiente por terminar y entregar el proyecto de Muros, el proyecto de Vías, el proyecto de Cloacas y el proyecto de Concreto II. Y eso sin contar los exámenes parciales finales de casi todas las materias.

Y entonces una semana antes de volver a comenzar, como si fuese una película de comedia, me disloqué el hombro derecho (por cuarta vez en mi vida) y la profesora de Fundaciones nos manda un correo diciendo que toda la parte de cálculos quiere que se la entreguemos a mano. Y también me mandan un trabajo de Estructuras II. Además me toca ir a clases extra de Concreto para poder presentar el último parcial. Por suerte, la semana después que comenzamos, cayó Semana Santa, y eso me dio chance para medio recuperarme y así poder usar mi mano derecha para todo el coñazo de vainas que me faltaba entregar.

Principios de Mayo de 2014: presenté todos los parciales que me faltaba presentar, contra viento y marea pude culminar todos mis proyectos y lo más importante fue que pude ponerle punto y final a un semestre que se antojó de ser casi infinito.

Sin lugar a dudas este semestre pasó a ser el más inolvidable que he tenido. Fue demasiado intenso y en innumerables ocasiones sentí que iba a tirar la toalla. Sin embargo, la satisfacción de haber aprobado todas las materias y de estar un paso más cerca de la meta, es algo que no tiene precio.

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Acerca de Civilizado

Estudiante de Ingeniería Civil con varios ases bajo la manga...
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