El muchacho que nunca quiso estudiar Ingeniería

Hace mucho, mucho tiempo, un óvulo y un espermatozoide se fusionaron para engendrar a un muchacho que nunca quiso estudiar ingeniería…

Esta entrada es algo extensa.

Están advertidos.

Cuando uno está por graduarse de bachiburro… perdón, de bachiller, siempre se mira con mucha ilusión hacia el futuro, pensando en todas las posibilidades que la vida nos tiene reservadas. Pero la gran mayoría de las veces se llega a ese momento con una confusión descomunal, porque nuestros familiares y amigos se encargan de lavarnos el cerebro, haciéndonos creer que la elección que tomemos nos va a determinar el camino a seguir por el resto de nuestras vidas.

Les voy a contar qué fue lo que pasó en mi caso.

Cuando era pequeño, tenía un libro de inglés en mi casa. Era bien de pinga el libro porque traía bastantes imágenes y también algunas otras para uno colorearlas. Aparte de eso era extenso en vocabulario y traía la manera correcta de pronunciar las palabras. Me fui haciendo adicto al librito hasta el punto en que prefería jugar con él en vez de coño, jugar con carritos o con amigos o cualquier vaina de esas con las que juegan los chamitos. Comencé a ver inglés en el colegio y por supuesto que el autor de este blog, aquí presente, era el pipe del salón.

Al mismo tiempo descubrí otra pasión: la música. Desde que tengo memoria siempre he escuchado música y por el fulano librito de inglés el 90% de la música que escucho es en ese idioma. Comencé escuchando… verga me da verguenza admitir esto, pero en la época en la que MTV pasaba música, me gustaba… escuchar… a…

Britney Spears.

Y me compré sus primeros dos cds… originales.

Coño, pero antes de que se sigan cagando de la risa entiéndame un pelo… ¡La coño e madre estaba muy buena! Aunque eso no justifica que me haya comprado dos cds originales de ella. Qué bolas.

Gracias a Dios que después fui creciendo y con la ayuda de mi hermano mayor comencé a escuchar System of a Down (aunque tengo que reconocer que ahorita no sirven pa un coño), entre otras banditas buenas. Después pusieron internet en mi casa y ahí fue cuando descubrí la música de verdad. Yo escucho de toda vaina (menos el vallenato y puedo tolerar el reggaeton) pero el rock es lo que manda en mi vida hoy en día. Hasta tuve una época en la que era medio comegato y me la pasaba escuchando algunas canciones de Death Metal, pero eso también está en el pasado.

Ustedes se preguntarán: “¿Ajá y este carajo porque habla tanta paja y no dice como coño fue que terminó estudiando ingeniería?”

Bueno señores, allá arriba en la esquina superior derecha hay un botoncito rojo con una equis y ya saben pa que sirve.

Cuando comencé el liceo me convertí en un estudiante bueno. No era el cerebrito del salón pero nunca raspaba mis exámenes (aunque después que comencé a estudiar ingeniería… sin comentarios.) y en general se me daban bien todas las materias. Mi hermano se graduó de bachiller cuando yo estaba en 5to grado y él también eligió ingeniería y de pasapalo lo hizo también por comenzar a estudiar algo (hermanos teníamos que ser), porque él quería estudiar medicina y no quedó. Lo cierto es que en ese tiempo me preguntaban “¿tú también vas a estudiar ingeniería cuando seas grande?” y yo decía “ni de verga, esa vaina es pa locos”.

En vista de mi cariño por el inglés, y no solo por el inglés sino por otros idiomas, siempre me llamó burda la atención la carrera de Idiomas Modernos. Por supuesto cuando le dije esto a mi familia casi les dio un ACV. Me dijeron que iba a pelar bolas, que esa carrera el único campo laboral decente que tiene en este país es el de dar clases y que ellos me veían más como médico (más que todo por jalarle bolas a mi papá ya que él es doctor) o de repente como ingeniero.

Y así llegué a 5to año. Más confundido quer coño. En esa época uno presentaba la famosa prueba del CNU y cuando me tocó elegir, mis opciones fueron: Ingeniería Química, Odontología y por no dejar, Idiomas Modernos. Como se darán cuenta, ninguna carrera pega con la otra ni que le echen pega loca. Me dieron los resultados y no quedé ni en la Misión Robinson pues.

Me gradué y me comencé a preparar para la prueba interna de medicina. Estuve muy cerca de quedar (quedé de 250 y dieron 187 cupos) pero al final no quedé. Y le di gracias al cielo porque yo no me veía en esa carrera. Pasé varios meses pensando cuál otra prueba interna presentaba. Un día, la chama que me gustaba burda del salón (me enamoré solo como un guevon, por supuesto) me dijo que por qué no presentaba odontología con ella. Y por supuesto que le dije que sí sin pensarlo 2 veces. Hicimos un curso pa la prueba. Ella comenzó el introductorio en la Páez. Presentamos la prueba. Yo quedé.

Ella no.

Coño e su madre…

Las clases comenzaban en junio y yo tenía ya unos 6 meses sin hacer un coño, quería comenzar a hacer algo. No me gustaba odontología para nada pero ya me había resignado, o al menos eso creía yo.

Cierto día me metí perico (en el sentido más figurativo de todos, por si acaso) y vi en el periódico un anuncio que decía “Prueba de Ingeniería. Si tienes problemas mentales, preséntala.”

De bolas que no decía eso, pero ya saben por donde voy.

Decidí presentar esa vaina. Y puse de primera opción Civil porque averigué mejor y hablé con algunas personas y Química no era lo que yo pensaba. Recuerdo que una semana antes de la prueba me puse a estudiar yo solo con los cuadernos de matemática del liceo y me puse a resolver un modelo de prueba que daban cuando uno se inscribía y con eso me lancé pa la prueba. Cuando salí de la prueba, parecía que me habían reseteado el CPU. Creo que hasta se me olvidó mi nombre de pana. Me di cuenta por qué siempre dije que nunca iba a estudiar esa vaina. Ya iba para casi un año de haberme graduado de bachiller y lo que me quedaba entonces era esperar a junio para comenzar a estudiar odontología.

A la semana siguiente me dieron los resultados y… naguevona… todavía no entiendo como coño lo hice, pero quedé en esa mierda. A mí no me gustaba ingeniería para nada tampoco pero como comenzaba primero que odontología, esa fue la carrera que elegí.

En el primer semestre pasé burda de roncha y desde un principio me quise retirar. Saqué 03 en mi primer parcial de análisis, tuve que retirar geometría… En fin, así fue como empecé este camino en el que aún me encuentro.

En el próximo post seguiré relatando como fueron mis inicios en la facultad, y como estuve a punto de retirarme, hasta que ocurrió algo que puso en perspectiva mi mundo.

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Acerca de Civilizado

Estudiante de Ingeniería Civil con varios ases bajo la manga...
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Una respuesta a El muchacho que nunca quiso estudiar Ingeniería

  1. Alita Pinketa dijo:

    Estos posts tuyos son un viaje en el tiempo.. Recuerdo cuando me contabas que no sabias que estudiar! jajaja que lindos recuerdos! Me alegro leer que todavía sigues en este peo, avanzando…

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